EMBARAZO ECTÓPICO




EMBARAZO ECTÓPICO

Introducción y Generalidades


El embarazo ectópico es una lección clásica, pero de mucha actualidad; ya que, en los últimos años, ha sufrido grandes avances en sus métodos diagnósticos y terapéuticos. Cualquier obstetra, médico general y sobre todo de urgencias, debe tenerlo presente cuando una chica en edad de gestación llega con dolor en hipogastrio y/o sangrado vaginal. Es una patología de urgencia.
El embarazo ectópico es una complicación producida en la primera mitad de la gestación que constituye una emergencia médica y un problema de salud pública debido a la alta morbimortalidad materno – fetal a la que se asocia (Sheiner, 2010, pág. 161).
La prevalencia global de su presentación se ha elevado en las últimas décadas llegando a cifras de alrededor del 2%, variando significativamente según la región geográfica y nivel socioeconómico (Rooyen, 2005, pág. 305).
La ubicación más común del embarazo ectópico se da en las trompas uterinas. La localización abdominal de un embarazo extrauterino es muy infrecuente pero implica una mortalidad bastante mayor. Los de implantación cervical y ovárica son aún más extraños (Vicens, 2013, pág. 331).
En nuestro país no existen estudios que expongan la realidad de esta condición a nivel nacional y los registros publicados por el INEC revelan un importante subregistro al ser comparados con datos regionales.

Concepto




En condiciones normales, es decir, en la gestación intrauterina, el ovario libera un ovocito que es captado por las fimbrias; y, en la unión del tercio externo con los dos tercios internos de la trompa, se produce la fertilización del ovocito por el espermatozoide. Al 4º-6º día de la fecundación, se implantará en la mucosa uterina.
Sin embargo, hay ocasiones en que la implantación ocurre fuera de su lugar habitual y a esto es a lo que denominamos embarazo ectópico (EE). Antes se denominaban también: “embarazos extrauterinos”; aunque actualmente se considera que este término es incorrecto, debido a que algunos tienen lugar intrauterinamente, como veremos a continuación.

Historia y Definición:

 El embarazo ectópico fue descrito por primera vez en el siglo XI,  y, hasta mediados del  siglo XVIII, era una patología generalmente fatal. John Bard informó la primera  intervención quirúrgica exitosa para el tratamiento de un embarazo ectópico en la ciudad de Nueva York en 1759. La tasa de supervivencia a principios del siglo XIX era muy baja. (3) La palabra ectópico proviene de las palabras griegas ectos: “fuera” y topos: “lugar”, por lo cual se define como un embarazo que se produce en cualquier lugar fuera de la cavidad uterina, y que puede llevar a una lata morbimortalidad si no se resuelve el problema con tiempo. El embarazo ectópico se trata de una de las gestorragias de la primera mitad del embarazo cuya expresión clínica habitual es la tríada clásica de dolor abdominal, sangrado   y amenorrea.

Clasificación

Podemos dividir el EE según su sitio de implantación en:
         EE de implantación tubárica: Son el 98% de los ectópicos. Dentro de ellos distinguimos:

ü  Intersticial (2%)
ü  Ístmico (15-20%)
ü  Ampular (60-80%) Los más frecuentes.
ü  Fímbrico (2-6%)

            EE de implantaciones restantes: Su-ponen un 2% y pueden ser:
ü  Ováricas
ü  Cornuales
ü  Cervicales
ü  Peritoneales

Los EE cornuales y cervicales son intrauterinos; pero no los ováricos, ni los peritoneales. Por ello, cayó en desuso el término: “embarazo extrauterino”, siendo sustituido por el del embarazo ectópico

ECOGRAFÍA CON EMBARAZO ECTÓPICO TÚBARICO 


Según el tipo de implantación, la etiopatogenia, la clínica y el tratamiento, serán distintos. Las situaciones a las que pueden dar lugar los distintos tipos de implantación son:


ü  Rotura de la trompa.
ü  Abortos tubáricos con expulsión del embrión por las fimbrias, hacia el peritoneo.
ü  Abortos ectópicos interrumpidos por la retención del embrión en la trompa.
ü  Embrión en mesosálpinx.
TIPOS DE IMPLANTACIÓN DEL EE


Frecuencia

De por sí, no es una patología muy frecuente; pero ha ido aumentando a lo largo de los años; y, también ahora, sigue haciéndolo, de modo que:
ü  En 1979 pasó de un 0.3 a un 0.8% de todos los embarazos.
ü  Pocos años después en 1980, casi se triplicó llegando al 1.3%.
ü  En la actualidad supone el 1.6 - 1.7% de todos los embarazos.

Así, el EE ha pasado de ser un accidente poco frecuente pero que requería una la laparotomía de urgencia, a ser una situación más frecuente pero que permite un diagnóstico precoz y un tratamiento médico o quirúrgico, conservador o radical, casi siempre por laparoscopia. El avance del diagnóstico ha sido espectacular; y el objetivo ya no es salvar vidas, sino preservar la fertilidad.
La tasa de gestación también se va a modificar, dependiendo de si la mujer ha sufrido un EE; de tal modo que:
La tasa de gestación en una mujer normal es del 85%. Mientras que en otra que haya sufrido ya un EE, la tasa bajará al 60%; y, de los embarazos conseguidos, sólo el 30% llegará a término.
El riesgo de EE –por su parte- en una mujer normal, es de 1.6%. Sin embargo, si ya se ha sufrido un EE –previamente-, el riesgo asciende al 13%.

Normal
Tras EE
60% de los
Tasa de
85%
cuales el
gestación
30% son a
término
Riesgo de
1.6%
13%
EE

A parte de estos datos, también es muy importante señalar que de cada 100 mujeres con EE, 25 de ellas quedarán estériles; y, en 6, volverá a producirse un ectópico.
En nuestro país Ecuador el embarazo ectópico es de igual manera una problema de salud, el mismo que va en gran aumento debido a diversas causas. En un estudio realizado en Ecuador, en el Hospital Gineco-obstétrico “Enrique C. Sotomayor” en el año 2005 y con un tiempo de  toma de muestras de 6 meses, se concluyo que el 81% de los embarazos ectópicos  estudiados fueron a causa de una EPI de base en  pacientes entre los 19  y 30 años de edad,   y el 10% de los casos fueron en nulíparas.
A pesar de dicho estudio realizado, se desconoce una estadística exacta en el país  sobre dicho problema de salud, ya que en los resultados que se encuentran en el INEN  del Ecuador, el embarazo ectópico entra dentro de una gama de problemas de salud en Gineco-obstetricia, por lo que no se encuentra como un diagnostico puro.
Mortalidad

A pesar de este incremento de la frecuencia de aparición, la mortalidad ha disminuido mucho; aunque, todavía, el EE sigue siendo la causa del 2-3% del total de muertes maternas. El riesgo de morir por un EE, es del 0.5‰; aunque esta cifra está en descenso.

Consecuencias económicas

Son muy importantes, ya que van a ocasionar unas pérdidas de 1.088’4 millones de dólares al año. Las consecuencias económicas pueden dividirse en:
ü  Directas: Son las debidas a consultas, ingresos, cirugía, etc.; y van a ocasionar unos costes de 838.2 millones de dólares al año.
ü  Indirectas: Debidas, por ejemplo, a las pérdidas económicas ocasionadas por las bajas laborales de las mujeres con Alcanzan los 250.2 millones de dólares al año.

Estado actual

En 1884, Lawson Tait en Birmingham (Inglaterra), fue el primero en recoger en un estudio 5 casos de embarazos ectópicos operados por salpingectomía, antes de romperse. Esta técnica supuso una contribución extraordinaria para disminuir la mortalidad materna.
Desde entonces, la visión del embarazo ectópico se ha modificado mucho. Así, podemos decir que el EE es una patología de actualidad, porque se han producido:
Modificaciones en la clasificación según la clínica: Antes se consideraba un sólo cuadro clínico; pero, actualmente, se divide en:

ü  Agudo: Un cuadro agudo se produciría ante la ruptura de la trompa por el EE.
ü  Subagudo: Por ejemplo, el ocasionado por un aborto tubárico (expulsión del embrión al peritoneo).
ü  Inicial: A pesar del EE, no se va a producir una ruptura tubárica.

         Modificaciones diagnósticas: Bastaba, antes, con la identificación de la β-HCG. Ahora, a parte de la determinación de ésta, tenemos:

ü  Diagnóstico por imagen mediante ecografía; podrá ser tanto abdominal como vaginal.
ü  Laparoscopia.
ü  Proteínas endometriales.

         Mejoras en el tratamiento: El diagnóstico precoz antes de que se produzca la ruptura uterina, ha permitido un trata-miento más conservador: un tratamiento médico, y quirúrgico, menos agresivo.

Etiología

El EE se produce por toda causa que altere el transporte y/o la implantación del ovocito. Entre ellos podemos distinguir:
ü  Factores ovulares
ü  Factores tubáricos

Factores ovulares:

ü  Alteraciones cromosómicas: Van a determinar un desarrollo anormal, pudiendo ocasionar:
ü  Embriones de mayor tamaño, que no sean capaces de atravesar la trompa y se implanten, directamente, en esta localización.

ü  Pérdida parcial de la zona pelúcida: En condiciones normales, el ovocito llega con zona pelúcida al útero; pero, si en el tránsito a la cavidad pierde la ZP, adquiere la capacidad de implantarse precoz-mente; pudiendo hacerlo, entre otras localizaciones, en la trompa.

ü  Emigración externa: Ocurre porque el folículo ovulado no es captado por la trompa, sino que cae en la cavidad peritoneal, y es captado por la otra trompa. En estos casos, el cuerpo lúteo se encuentra en una trompa; y el ovocito, en la otra. El viaje del ovocito por el peritoneo es más largo que el trayecto de un ovocito con emigración normal, lo que hace que adquiera antes la capacidad de implantación, pudiendo implantarse en la trompa sin haber llegado a la mucosa uterina.
ü  Emigración interna: Sucede en mujeres en las cuales no existe, o les ha sido extirpada, una de las trompas o parte de ellas (por ejemplo, por un EE anterior). El ovocito pasa de largo la cavidad uterina y alcanza la otra trompa, implantándose en ésta.
     
   Factores tubáricos: Más frecuentes; y son provocados por toda causa que estenose la luz tubárica, y provoque que el embrión se implante allí. Las podemos clasificar en:

Causas orgánicas:
ü  Infecciones tubáricas o EIP: Por ejemplo, una salpingitis; que es la causa más importante de EE. Las mujeres con antecedentes de salpingitis tienen un riesgo 5 – 6 veces mayor de padecer un EE. (El Comino dice que, sobre todo, en la salpingitis por clamidias). Esto es debido a que la salpingitis daña el endosálpinx y deteriora la actividad ciliar y la motilidad tubárica.

ü  Enfermedad inflamatoria pélvica.

ü  También hay procesos subclínicos que incrementan el riesgo de embarazo ectópico, como son: las ETS, la promiscuidad sexual y el inicio precoz de las relaciones sexuales los adolescentes no tienen anticuerpos frente a gonococos y clamidias


 Malformaciones tubáricas.

ü  Cirugía pélvica: Es importante por la formación de adherencias, las cuales limitan la motilidad para la captación y el transporte del ovo-cito y del cigoto. Pueden deberse a cirugía digestiva (apendicitis), genital, o de las propias trompas.
ü  Endometriosis tubárica: Se crean, en la trompa, unas condiciones semejantes a las del endometrio; y el ovocito se implanta allí.

Causas funcionales: Pueden ser debidas a:

ü  Menstruación: Hay evidencia de que sólo las hembras que menstrúan (humanos y primates) sufren embarazos ectópicos; los cuales no existen en ratas, conejas, etc.
Teoría del reflujo menstrual: Muchas veces, ocurre que hay fertilización, y el huevo desciende hasta la cavidad endometrial; pero, si el endometrio no está preparado para la implantación, el huevo será expulsado con la menstruación. Estos son, como vimos en el tema anterior, abortos subclínicos. Sin embargo en otras ocasiones, en lugar de que el huevo sea expulsado al exterior, refluye con la menstruación hacia las trompas y se implanta allí, dando lugar a un EE. En el 80% de las mujeres menstruantes a las que le hacemos una laparoscopia, encontramos sangre menstrual en las trompas (tienen reflujo).

ü  Dispositivo intrauterino (DIU): Favorece el EE. Por un lado, porque puede ocasionar una enfermedad inflamatoria pélvica (EIP); y, por otro, dado que estos dispositivos liberan progesterona, producen una alteración de la motilidad tubárica. En cuanto a método anticonceptivo, lo único que evita el DIU son los embarazos intrauterinos, pero no los ectópicos.  Es el único método anticonceptivo que no disminuye el riesgo de EE. Se cree que es debido a la liberación de progesterona.

ü  Inducción ovulatoria: Normalmente se desarrolla un folículo por ciclo; pero, al inducir la ovulación, maduran 4 – 5 ovocitos en cada ovario, lo que aumenta el riesgo de que se produzca la implantación ectópica.

ü  Técnicas de reproducción asistida: También tiene un elevado riesgo de implantación ectópica, debido a que se transfieren varios embriones.


ü  Exposición intraútero a dietilestilbestrol (estrógeno sintético): Que altera la morfología de las trompas y aumenta 5 veces la probabilidad de EE.

ü  Acortadura o desplazamiento de las trompas, dependientes de tumoraciones uterinas o tubáricas.


ü  Con la inducción ovulatoria y las técnicas de reproducción asistida, ha aumentado especialmente una forma muy rara de embarazo ectópico: el embarazo heterotópico, que consiste en la coexistencia de un embarazo normal, en el útero, y otro, ectópico. La frecuencia espontánea de este fenómeno es baja 1/40000. Actualmente, con la inducción de la ovulación y las técnicas de reproducción asistida, tiene una frecuencia de 1/ 4000-5000 embarazos. El tratamiento para este tipo de embarazo consiste en extirpar el EE por laparoscopia y dejar que el uterino prosiga.

Mujer de riesgo

Conociendo los factores etiológicos, podemos sospechar la “mujer de riesgo”.
ü  Antecedentes de esterilidad o infertilidad
ü  Embarazo ectópico anterior
ü  Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP)

ü  Tratamiento de inducción de la ovulación
ü  Antecedentes de cirugía pélvica, genital o digestiva
ü  Antecedentes de esterilización tubárica (ligadura de trompas) que resulta incompleta; sobre todo por coagulación.
ü  Portadora de DIU
ü  Endometriosis
ü  Anticoncepción postcoito (la píldora del día después)
ü  Minipíldora de gestágenos
ü  Alteraciones de la fase lútea: Puede causar insuficiente secreción de progesterona, lo que provoca que el endometrio se descame y la implantación ocurra en las trompas.
ü  FIV y transferencia embrionaria


Anatomía patológica del EE

Su estudio nos va a permitir conocer la fisiopatología.



Alteraciones ovulares
La estructura histológica y la ultraestructura de las vellosidades coriales del EE, son iguales a las del embarazo normal; aunque quizás sean algo más inmaduras, y por supuesto- más escasas; de lo que resulta una producción menor de β-HCG y otras proteínas placentarias. En el embarazo intrauterino normal las cifras de β-HCG se duplican cada dos días; pero en el EE, sin embargo, o lo hace más lentamente o no aumenta.
En cuanto al embrión, éste puede o no, existir; puede presentar malformaciones, o ser normal. La mayor parte de estos huevos evolucionan hacia la muerte y la necrosis; tanto si se produce la rotura tubárica, como el aborto tubárico. Sólo excepcionalmente-algún EE abdominal primario o secundario, puede evolucionar a término.

Alteraciones tubáricas

El óvulo se implanta en la mucosa tubárica o endosálpinx, que sufre un proceso de transformación decidual y aumento de su vascularización. El trofoblasto que se desarrolla es normal, pero menos abundante y con producción de β-HCG menor, que en un embarazo normal. La reacción decidual es débil e ineficaz para controlar la invasión de la pared tubárica por el trofoblasto ovular, en la mayoría de veces; con lo cual se ve afectada la capa mucosa y la serosa, pudiendo dar lugar o a su ruptura, o al aborto de su contenido a la cavidad peritoneal. Esto suele interrumpir la gestación aunque, ocasionalmente, las vellosidades se implantan en lugares adyacentes de la cavidad peritoneal y se forma la placenta. Es importante tener en cuenta que una vez el huevo se ha implantado en la trompa, su desarrollo puede ser extra o intraluminal:
En el crecimiento extraluminal el trofoblasto invade rápidamente la mucosa tubárica, y su desarrollo se produce en el tejido conjuntivo entre la mucosa y la serosa, rompiendo vasos submucosos hasta causar hemorragia; y formándose un hematoma en este espacio que aumenta al hacerlo el embarazo y sangra por el extremo distal de la trompa sin hacerlo por la luz tubárica. En caso de que sobrepase su capacidad de distensión y adelgazamiento, la trompa se rompe.
En el crecimiento intraluminal, por el contrario, el trofoblasto es expansor y no invasivo; ya que se implanta en el endosálpinx . Histológicamente pueden encontrarse, en el interior de la trompa, vellosidades coriales en medio de contenido hemático. El cuerpo lúteo gravídico continúa activo mientras haya tejido trofoblástico viable que produzca βHCG.

 Alteraciones uterinas

En el EE, el útero sufre las modificaciones hormonales del principio de la gestación, independientemente de donde haya ocurrido la implantación:

ü  El útero se reblandece y agranda, directamente debido a la hipertrofia e hiperplasia miometrial que ocasiona el ambiente hormonal, al igual que en el embarazo normal.
ü  El estroma del endometrio se transforma en decidua y se aprecia el aspecto glandular atípico de la reacción de Arias – Stella; caracterizado por hipertrofia e hipercromatismo, con pleomorfismo y actividad mitótica (R. Comino).

Estos cambios gestacionales duran poco tiempo; ya que normalmente se produce la muerte del embrión, lo cual interrumpe la secreción de las hormonas que originan los cambios endometriales. Es normal que la decidua se degrade poco a poco, originando hemorragias intermitentes por la vagina. A veces la decidua se desprende repentina-mente de la cavidad uterina, en forma de molde (molde decidual), y parece un aborto.
Es muy importante para diferenciar un embarazo ectópico de un aborto, analizar lo expulsado. De tal modo que:

ü  Si en Anatomía Patológica encuentran vellosidades coriónicas, la mujer habrá sufrido un aborto.
ü  Si por el contrario, el patólogo NO encuentra vellosidades en la muestra, será un EE; y habrá que hacer un seguimiento de la mujer.

Evolución del EE

Las posibilidades evolutivas del EE son:

Resolución espontánea: Se produce cuando el desarrollo de la gestación se interrumpe; seguido de reabsorción, de hematoma tubárico o, excepcionalmente, de calcificación del embrión desarrollado (litopedion) cuando se calcifica queda permanentemente incluido en la trompa-. Esta fase del embarazo ectópico es más o menos asintomático.
Este tipo de evolución se correspondería con un cuadro crónico.

Aborto tubárico: Se produce el paso al peritoneo del huevo con sangre, a través de la trompa distendida, que ocasiona un cuadro subagudo.
Rotura de la trompa: Es debida a la perforación o distensión de la trompa. Produce una hemorragia más grave que en el caso del aborto tubárico. Esta rotura cursa como un cuadro agudo.
  Según el cuadro que se nos presente, podemos intuir en que lugar se ha producido el ectópico, ya que:

 Los EE fímbricos suelen dar lugar a abortos tubáricos.
Los EE ampulares, dependiendo de la porción donde se produzcan:
ü  Zona distal  Aborto tubárico.
ü  Zona medial  Rotura tubárica.
ü  Por último, los EE ístmicos, normal-mente provocan roturas tubáricas.

Clínica del EE

Va ser muy variada, dependiendo de la evolución que haya tenido el EE; además, habrá que evaluarla considerando varios puntos:
En primer lugar, hay que valorar los antecedentes de la enferma. Hace unos años era frecuente encontrar pacientes con historia de tuberculosis pulmonar, infecciones congénitas, etc. En la actualidad, nos encontramos con pacientes con algún factor de riesgo de los que destacan en el perfil de mujer de riesgo, por ello es importante una buena anamnesis.
Aparecen también síntomas previos de la propia gestación, como son: retraso menstrual de pocos días, modificaciones mamarias, prueba de embarazo positiva, sensación nauseosa, vómitos matutinos, mareos, etc.
  
A estos síntomas normales de la gestación inicial, se le pueden añadir otros como:

ü  Molestias cólicas no uniformes en hipogastrio y fosas ilíacas.
ü  Pequeñas pérdidas hemáticas.
ü  Valoraciones de HCG persistentemente bajas.
Todos estos síntomas iniciales indicarán una “sospecha de embarazo ectópico”.



Además, existen unos síntomas propios del embarazo ectópico que puede presentar la enferma, y que nos ayudarán en el diagnóstico inicial. Estos son:

ü  Alteraciones menstruales: Van a variar según la causa (resolución espontánea, aborto tubárico o rotura uterina) y, por tanto, según la forma evolutiva (crónica, subaguda y aguda).
ü  En el EE de evolución crónica, hay amenorrea, que no suele ser mayor de 2 meses; durando,frecuentemente, de 2 a 3 semanas. Muchas veces puede faltar la amenorrea,debido a que tanto la mujer como el obstetra-pueden confundir la metrorragia con la menstruación. La metrorragia, por su parte, que también puede aparecer en este tipo de EE, suele ser cuando aparece constante, cuando la gestación ectópica se ha interrumpido; pero puede faltar, cuando el trofoblasto sigue cumpliendo su función endocrina. La hemorragia es intermitente, coincidiendo con el dolor cólico; la sangre es oscura, sin coágulos, y la cantidad suele ser inferior a la de la regla debido al menor influjo hormonal.
ü  En el EE de evolución subaguda, debido al aborto tubárico, también aparece metrorragia.
ü  Dolor: Es el síntoma más frecuente. Puede ser producido por la distensión de la trompa gestante o su rotura; y también por las contracciones de la misma, para expulsar su contenido. Sus características son distintas según la forma evolutiva del EE.
ü  En el EE de evolución crónica aparecen molestias no muy importantes que ocupan todo el hipogastrio, además de la fosa ilíaca homolateral (la misma donde se ha producido el EE) o incluso ambas. Este dolor no suele irradiarse.
ü  En el EE de evolución subaguda, el dolor es tipo cólico e intermitente, localizado en la fosa ilíaca homo-lateral; va en aumento, en intensidad y duración, y obliga a la consulta urgente.
ü  En el EE de evolución aguda, la paciente se encuentra bien en un primer momento y, súbitamente (en el momento en que se rompe la trompa uterina), aparece un dolor intenso lancinante, que afecta a su estado general, debido a la gran hemorragia interna. Este dolor suele irradiarse al epigastrio y al hombro (por irritación del nervio frénico); y se va incrementando al aumentar el hemoperitoneo.

SÍNTOMAS DIGESTIVOS:

         Suceden por irritación del peritoneo, con una reacción peritoneal con Blumberg positivo. Este cuadro de abdomen agudo es constante en la rotura tubárica (EE agudo).
         Síntomas urinarios: Por compresión, debido al hemoperitoneo.
         Alteración del estado general:
ü  En el EE de evolución crónica, el estado general es normal.
ü  En el EE de evolución subaguda, es aceptable, pero está afectado por el dolor y pueden aparecer lipotimias; aunque la paciente se recupera rápidamente si la hemorragia tubárica no es importante.
ü  En  el  EE  de  evolución  aguda,  el estado general está muy deteriorado; se  instaura  un  cuadro  de  palidez debida a la enorme hemorragia, astenia, disnea y pérdida del conocimiento; pudiendo llegar a ocasionar un shock hipovolémico.

Exploración clínica

Vamos a tener que concentrarnos en varios puntos:
ü  Estado  general:  Valoraremos   la presión arterial, el pulso, la tempera-tura,  el  estado  de  conciencia  y  la impresión  de  gravedad;  los  cuales variarán según la evolución que haya tenido el EE de la forma indicada en el apartado anterior

ü  Exploración abdominal: Va a variar también, según exista o no, hemo-peritoneo; por lo que estará alterada en el EE subagudo y en el agudo, siendo la alteración mayor en este último.

ü  Exploración  genital:  En  todos  los casos la vagina aparece congestiva, al igual que en el embarazo normal. El  cuello  uterino  está  congestivo  y puede sangrar ligeramente en la cavidad (sobre todo si el EE es cervical); suele estar cerrado y poco permeable, y su movilización suele ser dolorosa. El útero puede estar normal o aumentado de tamaño; suele revelarse más blando y desviado a un lado, por la masa del EE; su movilización también puede resultar dolorosa. El anexo donde se asienta el EE, suele palparse como una zona empastada y muy dolorosa. Además de esto, cuando existe hemoperitoneo, la palpación del saco de Douglas es intensamente dolorosa (grito de Douglas).

En cuanto a la frecuencia de estos síntomas en el EE podemos decir que:
ü  Dolor abdominal: Prácticamente en el 100% de los EE; menos en los crónicos, donde aparece en un porcentaje menor.
ü  Síntomas gestacionales o propios de la menstruación: 23%
ü  Retraso menstrual: 70%
ü  Hemorragia vaginal: 60-80%
ü  Alteración del estado general: 23%
ü  Blumberg +: 50%
ü  Grito de Douglas: 70%
ü  Palpación de masa en la exploración vaginal (masa anexial): 32%
ü  Expulsión de la decidua: 10%

Diagnóstico de EE

Supone un gran desafío para el clínico, establecerlo antes de la rotura tubárica, para conseguir reducir la morbilidad y realizar un tratamiento con métodos más conservadores.

La historia clínica, los antecedentes y la exploración bimanual, son suficientemente sugestivos para establecer el diagnóstico de sospecha, pero el diagnóstico final requiere el empleo de pruebas complementarias como son:

  Hemograma: El hematocrito está bajo: entre 18-20%; y la hemoglobina también: entre 6-7 g/dl a pesar de sangrado externo escaso. Los leucocitos estarán aumentados en la EIP.

Determinación de β-HCG: Va a ser positiva; por lo que podremos diferenciar un EE, de un absceso tubárico. . Es la primera prueba que debe realizarse, ya que es sencilla y rápida; aunque resulta positiva solamente en el 50% de los EE, debido a la escasa producción de βHCG por el blastocisto ectópico. Si queremos un diagnóstico de seguridad detectaremos la βHCG en plasma: hay que saber que cuando un embarazo cursa con normalidad, los niveles de βHCG se duplican cada dos días lo que no ocurre en el embarazo ectópico-. 

La presencia de βHCG, asegura la existencia de tejido trofoblástico, pero no de su localización, por lo que habrá que realizar una ecografía. (R. Comino Delgado).


β-HCG positiva

           Métodos histológicos. Legrado uterino. No figura en la sistemática diagnóstica del EE, pero en algún caso puede estar indicado realizar un legrado para buscar vellosidades coriales; ya que ni-veles descendentes de β-HCG, pueden verse tanto en EE como en abortos diferidos completos e incompletos, y las vellosidades sólo se verán en este último caso.




Ecografía: Para descartar o confirmar una gestación intrauterina. El único signo directo ecográfico de certeza de EE, es la presencia extraútero de un saco ovular, con trofoblasto envolvente y embrión con latido cardiaco; pero esto se confirma solamente en el 10% de los casos. Otros signos indirectos son la ausencia de saco intrauterino, pseudosaco por despegamientos de la decidua, liquido en el fondo de Douglas y presencia de masa anexial (R. Comino Delgado).






  Los valores normales de hematocrito en una mujer son del 36% – 46% y los de hemoglobina de 12 - 16 g/dl.
                  Como ya sabemos, aparece en sangre materna unos 10 días después de la ovulación, en el momento de implantación del blastocisto, cuando se forman las lagunas sanguíneas en torno a las vellosidades coriales.

CIRUGÍA:

Punción aspiración del saco de Douglas (culdocentesis): Si la san-gre es oscura y no coagula, indica hemorragia peritoneal; la cual puede proceder de un EE en el 90% de los casos.
     Además, si observamos pus, puede ser debido a abscesos uterinos o EIP.

Punción del saco de Douglas: Culdocentesis.


Laparoscopia, colpotomía posterior: Es una técnica muy fiable, de utilidad tanto diagnóstica como terapéutica. Nos proporciona la confirmación de un EE, así como su localización y extensión; la posibilidad de tratarlo, ver la situación de la otra trompa y de la pelvis en general; también podríamos diagnosticar y tratar un embarazo heterotópico.

Las dos valvas a nivel posterior descubren la cara posterior del cuello, donde se emplaza la colpotomía semicircular posterior, señalada por la flecha.


Diagnóstico diferencial
Aborto: En el aborto la metrorragia es más copiosa que en el embarazo ectópico y suele acompañarse de la expulsión de restos placentarios (vellosidades coriónicas). No suele producirse lipotimia y el deterioro del estado general corre paralelo con la intensidad de la metrorragia. El cuello uterino está entreabierto y no resulta dolorosa su movilización. Los anexos son normales e indoloros. La ecografía muestra un útero gestante ocupado por la vesícula o restos gestacionales, las trompas son normales y no existe hemoperitoneo.


Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP): No suele habewr amenorrea. La β-HCG es negativa y suele haber leucocitosis y aumento de la velocidad de sedimentación, sin anemia.

Quistes y tumores: No aparecen síntomas de embarazo ni alteración mens-trual. La β-HCG es negativa y la ecografía objetiva la tumoración.

Cólico nefrítico: Dolor cólico lumbar con irradiación a genitales y presencia de sedimento patológico.

TRATAMIENTO

Existen 4 formas de tratamiento:
EXPECTANTE: Era el único que había hasta el siglo XIX cuando se realizó la primera salpingectomía (por Tait, en 1884)- y producía una mortalidad del 69%. Tiene como objetivo la conservación de la trompa afecta sin intervención, y causando el mínimo daño tubárico. Se fundamenta en que, a veces, hay EE que resuelven solos; interrumpiendose y siendo reabsorbidos. El problema es que todavía no hay forma de saber cuáles son los embarazos que se van a reabsorber, sin más; y cuales van a dar lugar a la rotura de la trompa y demás complicaciones.

 
Salpingostomía lineal sin sutura posterior
   CIRUGÍA CLÁSICA (SALPINGECTOMÍA): Con-siste en cortar la parte de la trompa donde está el EE y extirparla. La llama-mos anexectomía, cuando además de la trompa extirpamos el ovario. Puede hacerse por laparoscopia o por laparo-tomía.  Suele realizarse cuando ha sucedido una ruptura tubárica y la mujer está inestable, con shock hipovolémico.                                                                 

Salpingectomía


SALPINGOSTOMÍA SEGMENTARIAConsiste en cortar la parte afectada, extraer el ectópico volver a unir ambos extremos de la trompa. 


 
SALPINGOSTOMIA SEGMENTARIA


CIRUGÍA CONSERVADORA:
Expulsión del contenido.

SALPINGOSTOMÍA LINEAL: Se hace por laparoscopia  y consiste  en  abrir  la parte de la trompa donde se aloja el ectópico y sacarlo; hecho esto, podemos suturarlo o dejarlo
abierto, para que cierre por segunda intención.


 
SALPINGOSTOMIA LINEAL

Estas dos últimas técnicas tienen el inconveniente de que la trompa, en algunos casos, puede llegar a estenosarse debido a la cirugía. 

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